Sustentabilidad: Un término romántico.

En la última semana del año la mayoría de nosotros nos llenaremos de buenos deseos que desafortunadamente duran muy poco en el año que estea por iniciar. En el caso de los compradores, parece ser que la sustentabilidad es aún un término romántico y no una gran oportunidad de colaborar con nuestro ecosistema social, ambiental y financiero. La sustentabilidad puede hacernos ganar más, contaminar y desperdiciar menos y además de ofrecer mejor calidad de vida.

Siendo el área de suministro la que más gasta de la organización, tiene una posición privilegiada para asumir un liderazgo en el tema de la sustentabilidad, mediante la clara definición de estrategias y planes de acción.

La base de un programa sustentable es evitar proyectar una doble moral, por un lado pedirles a los proveedores que reduzcan sus acciones no sustentables y por otro lado exigirles acciones para reducir costos que implican daño a la sustentabilidad. Por ejemplo, pedirles por un lado que reduzcan el material de empaque y por otro lado mercadotecnia les demanda que utilicen empaques de grandes dimensiones para darle “vista” al producto.

La empresa debe definir sus objetivos y métricas y a partir de ahí, suministros debe alinear a sus proveedores con las iniciativas que deben incluir lo que se debe dejar de hacer y lo que se debe empezara a hacer.

Las iniciativas pueden ir dirigidas en cuatro grandes grupos:

1. Regulatorias:  Asegurar que la empresas y sus socios proveedores cumplan con las demandas presentes y a corto plazo de la industria y lo países donde opera.

2. Respuesta a las comunidades: Demostrar que la empresa es sensible a los que sus comunidades le piden y lograr mejoras que pueden ser claramente validadas por sus comunidades tanto de consumidores como de “stakeholders” en general.

3. Reducción de consumos: El objetivo es hacer más con menos. Las proyecciones del  “World Business Council for Sustainable Development indicant" que en el 2040 la demanda de algunos productos se elevará al 170% de la capacidad de la tierra, por lo cual solo nos quedan dos caminos, la eficiencia en el uso de recurso  o la escasez de muchos productos básicos.

4. Eliminación de desperdicios. El concepto tradicional es que las empresas eran responsables de “la cuna a la tumba”, asumiendo un desperdicio que había que enterrar o quemar. Bajo los nuevos principios no referimos a  una responsabilidad de la “cuna a la cuna” donde las empresas asumen el compromiso de reutilizar los materiales.

La sustentabilidad no es una obra de caridad, no es un programa para calmar a las comunidades que exigen un mejor planeta, es una obligación moral y una oportunidad de hacer dinero para las organizaciones y por lo tanto es una nueva tarea que los compradores deben asumir como un nuevo reto a alcanzar.

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