El reto de ser retro

Un post de Kevin McGowan  llamado “Why Hasn’t the Music Industry Supply Chain Responded to the Vinyl Resurgence?” me llevó a pensar en algunos retos que había pasado por alto  bajo estas tendencias a lo “retro”.

Por alguna razón que mis oídos no comprenden, aún existe gente que prefiere el sonido de los discos de vinil sobre la música digital. Comprendo la preferencia de los japoneses a comprar CDs físicos como parte de una cultura y una gran mercadotecnia, Japón es el país en donde se vende más discos físicos que música mediante descargas,  pero me resisto a aceptar la calidad sonora de los discos de vinil.

El fenómeno es interesante porque integra al menos tres conceptos básicos de las cadenas modernas: el Long tail, la agilidad y la especialización.

Long tail es un concepto que se refiere a que existe un mercado para productos de muy bajo consumo y que bien atendido puede ser un gran diferenciador de una empresa. Se refiere a producir y vender eso que nadie más quiere hacer porque se vende muy poco. Si bien existe un mercado para el vinil, las grandes mayorías se enfocan a las descargas digitales, pero si algunas empresas están atendiendo este mercado es claro que existe una ganancia monetaria a la que otros no están llegando.

La agilidad se centra en poder responder rápidamente a pequeñas cantidades de demanda. Como lo comenta McGowan, no solo se fabrican en vinil, sino que en colores diferentes, lo que implica múltiples setups de los equipos con la consecuente pérdida de capacidad y un sobrecosto.

Finalmente, las competencias para trabajar equipos de producción de discos de vinil se consideraba obsoleta, en un arte perdido que hay que recuperar. Lo mismo ocurre con los equipos para producir estos productos, las prensas, que eran piezas de museo y que hoy deben producir 24/7 considerando la baja capacidad disponible en el mercado.

Me queda claro que estos retos no pasan por la cabeza de los artistas o los consumidores, que simplemente adquieren el producto como algo novedoso o romántico. Pero como profesionales de suministros, podemos dimensionar el reto de tener que responder en cortos tiempos y con capacidad limitada a una demanda que desconocemos si crecerá o simplemente será una moda pasajera. ¿Valdrá la pena invertir en esta vieja tecnología?

Tal vez es tiempo de rescatar nuestro viejo tornamesa, lo que me lleva a pensar en otra cadena, ¿Cómo estarán reaccionando la industria que produce estos equipos?,  y sumarnos a la moda retro de escuchar la música con giseo de fondo y recordar los sonidos del pasado.

¿Existe alguna tendencia retro que tu empresa no haya visto y pueda significar una interesante oportunidad de negocio y un nuevo dolor de cabeza para ti?

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