¡Cómo 2 centavos causan un gran impacto!

Cuando hablamos de la cadena de suministro, generalmente nos preocupamos por el cliente, los productos, el transporte, los materiales, los canales de distribución, o tal vez por el dinero, pero estoy seguro que muy pocos estamos conscientes de lo que un pequeño componente de menos de dos centavos de costo, puede afectar en la operación de la cadena.

Uno de estos productos cuyo monto económico es bajo pero su impacto puede ser catastrófico, corresponde a las etiquetas; que en algunas industrias son un elemento crítico al cumplir al menos alguna de las siguientes funciones:

• Regulatorias: Deben cumplir con características de información que garantizen su apego a las normas o leyes que regulan su fabricación y comercialización

• Informativas: Permiten al consumidor conocer información relevante para su salud o la utilización del producto

• Movimiento del material: En algunos casos indican orígenes y destinos asociados con el producto

• Seguridad: Notifican ciertas acciones que se deben realizar para su adecuado manejo y disposición

La complejidad asociada con las etiquetas radica en que la información contenida, debe estar actualizada para cumplir con algunas de las funciones antes mencionadas, así como con las demandas particulares del cliente. La falta de las etiquetas físicas, o de éstas, con información incompleta o incorrecta; puede ocasionar problemas de disponibilidad de material para manufactura, problemas en la entrega a los clientes, problemas legales, y en casos extremos afectaciones a la salud o integridad de los consumidores.

En muchas organizaciones, ante la exagerada disminución de los inventarios y la poca atención a productos que parecen poco relevantes, las etiquetas se vuelven un material crítico y urgente que demanda mucho tiempo del comprador, el cual; tiene una doble tarea en relación a las etiquetas: Primeramente, asegurarse de que están disponibles en cantidad, tamaño y en el momento oportuno; cosa que suena más fácil de lo que realmente es, dado que al parecer; “nadie” se ocupa por algo que solamente cuesta dos centavos.

Y por otro lado garantizar que los proveedores que entregan productos etiquetados, reciban oportunamente la información que se debe incluir en ellas para asegurar una entrega adecuada. Invertir en soluciones tecnológicas para el correcto manejo de la información y trabajar de cerca con proveedores que colaboren en la racionalización de etiquetas y en modelos de reposición tipo VMI; es un paso importante para evitar que por “2 centavos” se pierda un cliente de por vida.

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