Compromiso con fallar

Si tenemos miedo a fallar, nos quedaremos atrapados en el presente o seremos siempre el segundo en llegar. Crear una cultura que acepta las fallas y aprende de ellas, es clave para el desarrollo de nuevas ventajas competitivas para cualquier organización.

Creo que lo que más me atrajo del artículo de Ben Savage, publicado en SupplyChain247, fue el título “Product Innovation Requires Commitment…to Failure” ya que la mayoría de nosotros consideramos el fallar como algo inaceptable. porque representa una “mancha” negativa en nuestro perfil laboral y nuestro prestigio personal. No solo el título es polémico, el artículo abre con la siguiente frase “cuando se trata de innovación en desarrollo de productos, fallar no es una opción, es obligatorio”.

El tema de fallar es tan común en el caso de los emprendimientos, “Start ups”, que existe una asociación que organiza eventos alrededor del mundo, FailCon, para que los emprendedores compartan sus experiencias y saquen el mayor provecho positivo de las fallas de otros.

Podemos pensar que si no fallamos, es porque no estamos arriesgando los suficiente, porque no estamos forzando nuestras ideas y procesos al máximo. No fallar puede ser una señal de que nos mantenemos permanentemente en nuestra zona de confort.

Sin embargo, hablar del tema es diferente a practicarlo. Mucha gente puede estar de acuerdo con el principio, pero seguramente no está dispuesto a vivirlo en carne propia. Fallar y aprender de la situación tiene a la larga un impacto positivo, pero en muchas organizaciones solo importa el corto plazo por lo cual, cometer errores no es opción.

Usando una frase del padre de la administración, Peter Drucker, “a menos que se haga un compromiso, solo hay promesas y esperanzas, pero no planes”, el autor nos recuerda que a partir del compromiso formal con el cambio, las organizaciones deben tener desarrollados planes de respuesta en caso de una falla.

En el caso particular del desarrollo de un producto, que tiene un fuerte impacto sobre la cadena de suministro de la organización, es conveniente desarrollar planes que reduzcan la probabilidad de falla que deben considerar los siguientes cuatro aspectos:

  • Poner mucho cuidado en la perversión de las características del producto, “feature creep”. A los largo del desarrollo de un producto, se eliminan y adicionan “features” sin un estricto control, lo que seguramente dará como resultado un engendro que no podrá satisfacer las necesidades para las cuales fue planeado. Contar con un adecuado proceso de control de la configuración es clave para cumplir este objetivo.

 

  • Técnicas alternativas de fabricación: Para poder tener prototipos adecuados sobre los cuales se pueda probar el desempeño real de la solución, no es necesario hacer desde el inicio grandes inversiones en herramentales o equipos. Utilizar técnicas alternativas de fabricación, para tener un número adecuado de partes en un corto tiempo, resulta ser una mejor opción ya que reducen las inversiones y los tiempos de espera.

 

  • Considerar diferentes aplicaciones o mercados. Si al probar el prototipo no cumple con lo que se tenía planeado, es recomendable evaluarlo para otros usos o mercados. El que no resuelva el problema original para el cual se creó, no necesariamente significa que no tenga un valor comercial.

 

  • Rediseñar. En algunos casos el proceso de hacer ajustes al resultado inicial puede ser largo, costoso e inútil. Considerar la opción de iniciar nuevamente desde cero, puede ser la mejor alternativa para lograr el resultado deseado. Mientras más temprano en el desarrollo se decida esto, resultará más fácil hacerlo. No se trata de abdicar en la búsqueda de una solución a un problema, es simplemente renfocar el esfuerzo en una mejor dirección.

 

Tengamos en mente que una verdadera innovación implica un cambio radical y no solo una pequeña mejora y esto demanda de intentar cosas que pueden o no funcionar. Los científicos se sienten bien probando una idea, observando los resultados y aprendiendo de esto, pero esa mentalidad no es común en el mundo empresarial. Encontrar el correcto de entre los equivocados demanda una mentalidad de aprendizaje.

Aprender tiene una alta dosis de falla, solo existe un tipo de error que es realmente malo, “cometer dos veces la misma falla”. Regresando a las frases de Peter Drucker, “si quieres tener algo nuevo, tienes que dejar de hacer algo viejo”.

Como profesionales en suministro, hemos escuchado muchas veces de nuestros usuarios la siguiente respuesta cuando queremos probar un nuevo producto o servicio, “¿Tú me garantizas que funcionará? o el famoso ¿Para qué lo quieres cambiar si funciona bien?. Bajo la bandera de evitar la falla, nos quedamos atrapados en prácticas y procesos que pierden efectividad en el mercado. Debemos aceptar el fallar como un precio para alcanzar el éxito.

Aceptando que el fallo es una posibilidad, debemos entonces reducir sus efectos negativos y formular planes de contingencia que consideren lo siguiente:

  • Aceptar que habrá fallas. Eliminar el miedo a fallar y trabajar como equipo para reducirlo, considerando diferentes puntos de vista y opciones. Fallar no significa el fin de nuestras iniciativas.
  • Contar con procesos que capturan, analizan y comparten el aprendizaje. Esto ayuda a enfocar a la organización en la mejora y no en el fallo.
  • Debemos iniciar desde el inicio de las ideas, en donde los afectados pueden compartir abiertamente sus inquietudes y preocupaciones. Las fallas deben prevenirse en el principio, donde resultan más económicas. Conocer los riesgos que se enfrentan le da al equipo la solidez requerida para enfrentar las fallas.

Si estamos pensando en hacer cosas realmente nuevas, debemos aceptar que habrá fallas. Pensar en cómo superar rápidamente estas fallas y replantear los esfuerzos rumbo al éxito es la única forma de alcanzar los objetivos  y evitar quedar atrapados en la mediocridad.

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