¿Con melón o con sandía?

El pasado día dos de diciembre, nuestro portal hermano en USA publicó un “post” sobre a quien debería reportar el área de suministro y el impacto que esto tiene sobre como es financiado, percibido y equipado. En nuestros países latinos sabemos que estar “cerca de Dios” hace la diferencia sobre el trato que pude recibir un área.

Ni siquiera dentro de las 500 de Fortune hay un claro patrón de donde debe estar el área, seguramente en algunas empresas será un “botín de poder” que muchos quieran controlar y en otras una “bomba de tiempo” a la que nadie quiere atender. Es evidente que mientras más abajo reporta el área, se le ve como más operativa, y cuando se llega a un CPO (Director de Compras) que reporta a la Dirección General, es porque se le considera estratégica.

Dentro de las 500 de Fortune lo más común es el reporte directo al Director General (CEO), seguido por reporte al Director de Operaciones (COO). El modelo que no nos gusta a muchos es el reporte al Director de Finanzas (CFO), que sin embargo sigue siendo muy recurrente. En el “post” se comenta que en las empresas de servicio, el modelo de reporteo tiende a ser con reporte a finanzas y en las del giro de manufactura hacia operaciones, tal vez por el mayor impacto de suministro en empresas de transformación.

Podemos pensar que la posición a la que reporte el área de suministros, es un indicador indirecto de la madurez de una organización en el manejo de sus procesos de integración con los proveedores, para la innovación y la generación de valor.

En el estudio que realicé en 2013, en México 44% de los participantes reportaban a la Dirección de Operaciones, 21% a la Dirección General y 15% a la Dirección de Finanzas. Las empresas de manufactura reportaban a la Dirección de Operaciones en una relación un poco mayor de 4 a 1 con relación a las de servicio, y en el caso del reporte a la Dirección de Finanzas las organizaciones de servicio reportaban a esta área en un relación 1.5 a 1 comparado con manufactura.

Como podemos ver, los comportamientos dentro de las Fortune 500 y las empresas en México son similares pero aún falta mucho trabajo para alcanzar un mayor reporte directo a la Dirección General.

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