Convirtiendo las tendencias en soluciones

Adoptar herramientas analíticas solo produce una ventaja para las organizaciones cuando se transforman en nuevos productos o soluciones para el mercado. Existen ocho prácticas que las empresas implementan para  lograr un mayor beneficio de las tendencias del mercado y el área de compras es un elemento clave en este proceso.

La implementación de las  herramientas analíticas al “big data”, permite a las empresas identificar nuevas correlaciones entre múltiples variables de la empresa y de su entorno de operación, una de las grandes aportaciones de estos análisis se refiere a identificar tendencias. Pero para poder explotar las tendencias identificadas, las empresas deben poseer algunas prácticas de negocio que permitan convertir la información en soluciones para los consumidores

Una publicación llamada “Trend activation: how organizations identify trends to create new products and service” realizada por APQC, nos muestra ocho prácticas que las empresas están utilizando para identificar y actuar en base a las tendencias.

La primera práctica es tener un equipo que dedicado a proveer información de lo que está ocurriendo en el entorno de la empresa. El trabajo de este equipo no es solo identificar las tendencias, se enfoca también en la generación de ideas y activación de acciones para capitalizarlas a favor de la empresa. Las tendencias deben abarcar más allá del consumidor y considerar aspectos de diseño, tecnología, economía, medio ambiente y la red de suministros. Este grupo busca dar una perspectiva fresca a la visión de la organización. En este ambiente, el rol de compras es relevante dado su conocimiento de los mercados y su permanente intercambio de información con proveedores.

La segunda  práctica es permitir que las necesidades del negocio guíen el enfoque de las tendencias, es decir, las tendencias se evalúan con relación a los objetivos y estrategias del negocio. La intención no es enfocarse en lo que es nuevo, sino seleccionar aquello que se alinee con sus valores y objetivos. Una vez elegidas las tendencias a activar, se requiere una gran coordinación interna para evitar duplicidades, divergencia y pérdida de enfoque. Es aquí donde hablamos de una innovación dirigida, donde los compradores usan a los proveedores para generar soluciones a problemas específicos de sus clientes presentes y futuros.

Establecer criterios para determinar la relevancia de las tendencias es  la tercera práctica.  Entre las variables relevantes que generalmente se consideran, se toma el impacto potencial en el mercado y los riesgos asociados. Se debe tener claridad sobre lo que hace a  una tendencia atractiva para la organización, así como también sobre lo que no debe poseer. Las tendencias se pueden usar para reforzar la posición de la empresa en el mercado o para crear un diferenciador que le permita sobresalir frente a la competencia actual o futura. La experiencia de compras en la definición de especificaciones  es de gran ayuda para cumplir esta práctica.

Tener claridad y una visión común de la tendencia constituye la cuarta práctica. Esto se refiere a que todos dentro de la organización tengan un punto de partida y un destino común. Conocer las evidencias que soportan la tendencia, así como vivir la experiencia de primera mano, son  situaciones  importantes para facilitar la habilitación de las nuevas soluciones.

La quinta práctica se centra en un proceso creativo en el que participa toda la organización. La idea es capitalizar los beneficios de la tendencia lo antes posible para maximizar el ingreso y la ganancia asociada. El trabajo coordinado de las diferentes áreas debe ser resultado de proceso de creatividad colectiva que se apalanquen en las competencias de las redes físicas y virtuales de la organización. Las competencias de los proveedores deben ser vistas como un recurso para la organización e integradas en el proceso.

Las ideas pueden venir de cualquier fuente. Se pueden utilizar equipos multifuncionales que se sumen a equipos de innovación para generar ideas concretas de como habilitarlas. Crear un sentido de urgencia con relación a la adopción de nuevas prácticas contribuye a crear un clima laboral donde los cambios son buscados y promovidos. Recordemos que las oportunidades se deben ligar a las estrategias y las tendencias. Ser un agente de cambio es una responsabilidad de cada miembro de la organización, recordemos que identificar una tendencia no produce beneficios a menos que se convierta en una solución para un mercado específico. Este principio es el considerado como la sexta práctica que poseen las empresas exitosas.

Implementar un proceso tipo “stage-gate” permite a la empresa controlar adecuadamente su portafolio de innovaciones. La integración o separación de nuevas tendencias debe ser resultado de un proceso formal soportado por la alta dirección. Esto garantiza consistencia en los esfuerzos de la organización. Ideas pueden haber muchas pero al hacer uso de los criterios de la tercer práctica, se puede administrar adecuadamente el flujo de ideas y construir un portafolio balanceado en el tiempo, corto vs largo plazo, y en su profundidad, cambios progresivos o radicales.

La última práctica, se refiere a apoyarse en fuentes externas para obtener información de las tendencias del mercado y no limitar estas a lo que la organización identifica como parte de sus procesos de monitoreo del entorno y análisis de datos. Esta es talvez la práctica que más impacta la operación del área de suministro de las organizaciones.

Identificar tendencias a través de la analítica es una ciencia, seleccionar las más adecuadas se puede considerar más un arte, ya que como toda decisión, existe una factor de “suerte” que puede hacer que una nueva solución se convierta en algo radicalmente exitoso para una organización.

 

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