El cambio climático y su impacto en las cadenas de suministro

El cambio climático está afectando a los productores y el mapa de suministro debe modificarse para garantizar la disposición de materias primas en la calidad y la cantidad requerida. El comprador debe atender este riesgo y tomar acciones, para mitigar o eliminar su participación en este daño al planeta.

Cuando una organización selecciona un proveedor, evalúa esencialmente la solidez y estrategias de la empresa, así como, en menor medida, el entorno político-social en el cuál se encuentra inmersa para evaluar condiciones que puede poner en riesgo el suministro.

Sin embargo, el cambio climático, que para mucho es solo una “leyenda urbana”, está afectando de forma importante el comercio mundial y debe ser tomado en cuenta como un factor a considerar en el futuro cercano.

La empresa experta en comercio Datamyne, plantean en su artículo “Wakeup Call on Climate Change”, seis casos específicos de como el clima ya es un factor a considerar en las operaciones de comercio internacionales. Estos cambios climáticos, modifican la disponibilidad de productos y su precio, demandando el desarrollo de fuentes alternas y sustitutos.

Un ejemplo muy claro es la desaparición del delta del Mississippi, a un ritmo de un campo de futbol por hora, que impacta la disponibilidad de Camarón. Y todo esto, como resultado de la subida del nivel del mar que es consecuencia del calentamiento global. Como consecuencia de esto, los Camarones deben ser adquiridos en mercados alternos.

Otro ejemplo, es el aumento de la acidez de las aguas como consecuencia de la absorción del dióxido de carbono, que es letal para las Ostras. Su escasez, ha generado cambios en el precio y en las fuentes de suministro a nivel mundial.

Un fenómeno similar, se presenta en el Café Costarricense, un efecto dominó, a mayor temperatura, mayor proliferación de plagas e insectos, por lo tanto menor disponibilidad de producto, y como consecuencia una subida de precios. Tampoco debemos dejar a un lado el efecto social, ya que se genera la desaparición de fuentes de trabajo como consecuencia de menor siembra, cosecha y producción

El impacto es más grave cuando el producto es exclusivo de un área geográfica, como el té de Rooibos, que es endémico en Sud África y se ha vuelto muy caro y escaso en el mercado ante la baja de producción por el cambio climático.

Tal vez, los ejemplos anteriores no son relevantes para nuestros profesionales de cadena de suministro, pero cuando hablamos de Cerveza, puede ser que captemos la atención de más de uno. El cambio climático en Europa, ha afectado el desarrollo del Lúpulo y por lo tanto el sabor de la cerveza de Alemania.

El golpe climático está llegando a ser tan importante, que fabricantes franceses de Champaña, están considerando comprar territorio en Gran Bretaña para enfrentar el cambio de clima, lo que iría en contra del principio de protección comercial que otorga la “denominación de origen controlado”. ¿Nos podemos imaginar una Champaña Británica?

Si estos ejemplos no son suficientes para que reflexionamos acerca de nuestra responsabilidad personal, laborar y empresarial con el entorno, entonces resultará imposible detener o mitigar el daño que hemos ocasionado al medio ambiente.

No se trata solamente de la complejidad que implica el cambiar el origen de los productos que consumimos, se trata de medir el impacto que nuestras acciones generan, y tomar acciones para reducirlo, no solo como productores, sino como consumidores dentro de una cadena de suministro que ejecuta acciones que tarde o temprano actuarán en nuestra contra.

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