El camino de la sostenibilidad

Aceptemos que la sostenibilidad es un nuevo reto para las organizaciones y que los modelos adecuados para su administración aún se encuentran en un proceso de madurez. Si a esto le sumamos que la sostenibilidad es un reto individual para cada empresa y  un reto colectivo para toda la cadena de suministro  esto aumenta la complejidad. El reto debe ser enfrentado de forma ordenada, coordinada y permanentemente  por todos y cada uno de los miembros de la sociedad.

Anunciar que una organización está comprometida con la sostenibilidad es algo simple y que ocurre prácticamente todos los días. En la actualidad más de 10,000 Compañías alrededor del mundo se han adherido al United Nations Global Compact, con lo que reconocen públicamente su compromiso con la sociedad en las áreas de derechos humanos, derechos laborales, medio ambiente y anticorrupción. Sin embargo, el reto no termina con una declaración o con destinar un presupuesto, es algo mucho más complejo.

El avance de la sostenibilidad es muy diferente en cada geografía, por lo cual las empresas deben establecer claramente sus prioridades con relación al tema tomando en cuenta las condiciones de sus socios de cadena de suministro. Definir con precisión lo que significa la sostenibilidad en cada empresa e industria en particular es el primer paso para poder establecer el alcance de lo que realmente se puede y se debe hacer.

La cadena de suministro moderna se enfoca en la administración de tres grandes flujos: los materiales, el dinero y la información. Durante los últimos años, el mayor peso se ha colocado en el flujo de información por considerarlo el más relevante, el que mayor impacto tiene sobre los otros dos. Una cadena sostenible, es aquella que se preocupaba por el famoso “triple bottom line”, la triple utilidad, que se refiere a que la cadena de suministro debe generar un valor económico para los accionistas, un valor social, para sus comunidades, y finalmente, un valor ambiental, asociado con el entorno donde opera.

Partiendo de esta definición, tenemos que entender que cada cadena de suministro trabaja bajo diferentes límites y demandas en los aspectos económicos, ambientales y sociales en función de su tipo de industria y ubicación geográfica. Son estas demandas y límites, las que permiten a las organizaciones definir objetivos cuantificables para sus proyectos de sostenibilidad.

Una cadena sostenible, es aquella que operan dentro de los límites impuestos por los naturales y su sociedad, pero tengamos presente que para que una empresas sobreviva, debe de operar también bajo los objetivos establecidos por los dueños / accionistas.

La sostenibilidad es un juego de muchas organizaciones que abarca por ejemplo, a los fabricantes, los distribuidores, los detallistas, los proveedores de servicios logísticos y hasta los consumidores. Todos estos, deben asumir su parte de responsabilidad en tareas como la utilización, el reciclaje, la disminución del consumo y la adecuada disposición de los materiales, eso significa que la sostenibilidad es una responsabilidad compartida.

Al igual que en el diseño de las estrategias en cadena de suministro, la “empresa núcleo” debe asumir la responsabilidad de impulsar los esfuerzos de la sostenibilidad. En otras palabras, la empresa que tiene más capacidad de influir en el resto de las organizaciones, debe establecer las prioridades que todas en conjunto tienen que perseguir, ya sea en aspectos laborales, como calidad de vida o salarios, o en temas del medio ambiente, como puede ser el consumo de agua o la emisión de gases de efecto invernadero. Cuando la “empresa núcleo”, asume el reto, debe de mantener esfuerzos permanentes para asegurar que sus socios de cadena se mantienen dentro de los límites establecidos, y que están tomando las acciones adecuadas de manera permanente y no solamente con esfuerzos temporales.

No podemos negar la importancia de los esfuerzos que las organizaciones realizan con  relación a la sostenibilidad, pero como todo en el mundo de  los negocios, son solamente los resultados los que valen y es ahí donde se enfrentan al menos 5 grandes retos:

  • Relacionar los esfuerzos con el entorno. Es necesario entender cómo la cadena de suministro influye y es influida por su entorno. Se requieren identificar oportunidades relevantes en los aspectos económicos, ambientales y sociales, para después traducirlos en acciones específicas en la cadena de suministro. Algunas referencias importantes para la identificación pueden ser “The Doughnut framework” o el United Nations Sustainable Development Goals (SDGs).
  • Establecer prioridades. Es prácticamente imposible atender todos los aspectos al mismo tiempo sin tener un impacto negativo sobre los otros elementos de “la triple utilidad”. Por ejemplo, la organización debe establecer prioridad con relación al cambio climático, el consumo de agua o la desforestación.
  • Acomodarse a diferentes situaciones. En cada región, existen múltiples regulaciones y temas políticos a considerar. Un claro ejemplo es el consumo de agua  que representa diferentes condiciones de disponibilidad, y por lo tanto, se establecen diferentes objetivos según la región. Un referente importante para este tema es la  Science Based Targets Initiative (SBTi),  que ayuda a las organizaciones a establecer metas con relación al impacto climático.
  • Establecer los límites. La intención es que todos los miembros de la cadena participen, cada uno podrá tener objetivos diferentes, pero todos deberán ser consolidados bajo la misma iniciativa.
  • Construir capacidades locales. Una vez que los jugadores entienden la terminología y se tienen definiciones comunes sobre los temas de sostenibilidad, es posible avanzar con la definición de las métricas y las responsabilidades. La construcción de sistemas de recolección y reportero son fundamentales para mantener las iniciativas enfocadas en la dirección correcta. Es muy recomendable que los esfuerzos de sostenibilidad sean enfrentados de forma colaborativa junto con otras organizaciones. Para una pequeña empresa, resulta un esfuerzo muy grande desarrollar algo solamente para un cliente, pero esto es más fácil si es una demanda de todo un sector industrial o una zona geográfica.

Algunos de los esfuerzos de sostenibilidad presentan el reto de que no son directamente observables, es decir, sus resultados no se reflejan directamente en los resultados financieros de la organización, no son de corto plazo y se enfocaron resolver situaciones que nunca van a ocurrir. Todo esto, hace difícil priorizar cual debe ser la dirección adecuada, sin embargo, este análisis no debe ser un justificante para la inactividad sobre el tema.

Como toda novedad, será necesario una etapa de prueba y error,  así como desarrollar modelos de aprendizaje colectivo para crear los criterios que permitan saber dónde empezar, cómo medirlo y de qué forma reportarlo. Las empresas deberán estar atentas a las últimas investigaciones, estrategias y acciones tomadas por otros para desplegar sus propias acciones de cambio, aceptando que es un esfuerzo necesario para la sostenibilidad de las organizaciones y la sociedad en general.

Recomiendo ampliamente revisado el artículo “Is Your Supply Chain Sustainable? Probably Not” Publicado en European Business Review.

First Voice

  1. Luis Ignacio Cadena:

    Jesús:
    Es muy interesante tu artículo. Cada vez se da más importancia a la cadena de suministro inversa que hemos visto en tus cursos. El enfoque que se ha dado es que sea sostenible de manera consistente.
    Saludos!

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