Fortaleciendo el liderazgo

En un mundo complejo como el actual, se requiere un nuevo tipo de liderazgo que tenga la capacidad de romper con algunos modelos del pasado y se pueda adaptar rápidamente a un ambiente que demanda sentirse a gusto ante la incertidumbre.

Tiempos disruptivos demandan un tipo de liderazgo transformacional que sea capaz de atender problemas más complejos. La digitalización, la integración de las cadenas y las nuevas formas de explotación de los datos están cambiando la forma de trabajar y de tomar decisiones.

Los cambios no solo son cosméticos, afectan la forma en que pensamos y sentimos en el día a día laboral y esto trae consigo un gran stress, al tener que tomar decisiones en un mundo cambiante caracterizado por una muy alta incertidumbre.

El verdadero problema no es el problema, es la forma en que nos relacionamos con él. Es la velocidad del cambio la que nos genera pánico y puede generar en nuestro cerebro señales que nos hagan atacar, paralizarnos o salir corriendo, como un simple instinto de supervivencia.

Lo que necesitamos es un tipo de agilidad interior que no es familiar para nuestro pensamiento convencional, el reto es convertirnos en visionarios, empáticos y creativos, cuando nuestro cerebro prefiero el conservadurismo y los viejos hábitos.

A nivel organización es imposible mantener el cambio de forma permanente, tenemos que sentirnos más a gusto con la incertidumbre y relacionarnos con ella de una forma creativa. Relajarnos ante lo incierto, poner atención a las pequeñas claves escondidas en el ambiente, así como en la forma que experimentamos el momento, que pude ser algo totalmente nuevo e inesperado.

Los problemas más complicados demandan más complejidad de nosotros, y en ocasiones se requiere hacer a un lado nuestra mente de experto, que quiere resolver todo con mejores prácticas del pasado,  y  debemos ver en la complejidad algo excitante, un reto a vencer, para que pueda ser manejable.

Basados en un artículo de McKinsey llamado “Leading with inner agility”, escrito por Burton, Lavoie y Vogel, existen cinco prácticas personales que pueden contribuir a mejorar el estado mental de un líder para ser efectivo en estos tiempo de transformación. Estas ideas son extensiones de los principios del liderazgo que contribuyen a desarrollar una agilidad interior.

  • Pausar para moverse más rápido. Dar espacio para un juicio más claro, el nacimiento de un pensamiento original y entonces si poder acelerar las respuestas.
  • Abraza tu ignorancia. Las buenas ideas pueden venir de cualquier lado, en mundo como el actual, escuchar, y pensar desde un lugar desconocido, es una forma para descubrir ideas originales, inesperadas y totalmente novedosas.
  • Re-enmarca radicalmente las preguntas. Cambia la naturaleza de las preguntas para entender la situación, hacerte preguntas retadoras, puede desbloquear tu modelo mental actual.
  • Fija la dirección, no el destino. Ante la complejidad de las situaciones, las soluciones son difícilmente directas, hay que liderar con una visión y no solo con los objetivos.
  • Prueba tus soluciones y a ti mismo. Las fallas tempranas y baratas, pueden advertir de un desastre de gran costo. Hay que vivir en un laboratorio de pruebas permanente, en donde hay que mantenerse ágil y no asustarse ante los resultados. Aprender y adaptarse es la clave ante la incertidumbre.

El artículo de McKinsey, también incluye algunas micro-prácticas que ayudan a cambiar nuestros modelos mentales, algunas de ellas son:

  • La pausa de los 4 respiros. Antes de una respuesta, tomar 4 respiraciones solo concentrándose en la inhalación y la exhalación, para tomar un receso del entorno que nos ayude a tomar distancia de la situación.
  • Crecer las raíces. Para ampliar la visión, se recomienda ponerse de pie e imaginar que de los pies surgen raíces que llevan a nuevas ideas y puntos de vista que ayudan a tener una visión más completa del reto que enfrentamos.
  • Tomar 10 minutos. Tomar un receso de 10 minutos, o al menos 1 para meditar la situación antes de tomar decisiones apresuradas.
  • Escuchar desde una posición de ignorancia. Analizar la situación haciendo a un lado los prejuicios y escuchar lo que alguien más dice evitando emitir juicios desde nuestros antiguos conocimientos.
  • Dibujar un mapa del clima más amplio. Ver una tormenta desde la ventana no ofrece salidas, pero ampliando las fronteras del clima mental, se pueden identificar patrones que lleven a respuestas adecuadas.

En tiempos de complejidad y alto stress, nos cuestionamos frecuentemente nuestras propias capacidades, una opción es confiar en nuestros viejos hábitos, la otra es abrazar la complejidad como un medio de aprendizaje y crecimiento. Debemos enfrentar la complejidad desde adentro y practicar los consejos de este artículo para desarrollar una agilidad interior, despertar la creatividad y disfrutar el viaje. Cada pequeña falla, es un aprendizaje y debemos aceptar que es posible liderar sin tener todas las respuestas todo el tiempo.

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