La importancia de la analítica

El futurólogo Thronon May nos presenta 10 dimensiones de la información que deben ser consideradas como evidencias de que la analítica es un elemento esencial para tener éxito como líderes y como organización. Particularmente, el área de suministro debe saber hacer uso de esta poderosa herramienta.

Según el futurologo Thornton May, en su libro “The new know: Innovation powered by analytics”, existen 10 dimensiones fundamentales que en esta época han cambiado nuestra percepción acerca de la digitalización.

La primera dimensión se refiere a que la sociedad y las organizaciones, esperan que cada uno de nosotros haga algo con la información. Las personas y las organizaciones serán juzgadas por lo que hagan o dejen de hacer basado en el adecuado manejo de la información. La dinámica del mundo actual requiere de procesos y decisiones guiadas por la información. Es inconcebible pensar en un comprador que no sabe lo que está ocurriendo dentro de su organización y en los mercados, tanto en aquellos de los  que adquiere satisfactores como a los que se dirige su empresa.

Recordemos que la capacidad tecnológica para procesar información se duplica aproximadamente cada 18 meses, se estima que la capacidad de almacenaje lo hace cada 12 meses y que con el ancho de banda ocurre igual pero cada 9. Esto significa, que cada vez se recibe más información con mayor velocidad, por lo cual la realidad es efímera y se tiene mucha información en constante evolución para tomar decisiones. Con relación a esto, existe además una segunda dimensión,  que se refiere a que en el mundo real, siempre hay algo más por conocer. No importa que tanto te esfuerces, siempre hay más y debes saber cuándo dejar de buscar.

La tercera dimensión parece un juego de palabras, “tienes que conocer más acerca del conocimiento”.  Debemos de cambiar la forma en que pensamos acerca del pensamiento. Las nuevas decisiones son una combinación de procesos, datos y herramientas tecnológicas que asisten el proceso.  El sentido común, ya no es tan común y apoyarse en la tecnología es obligatorio para procesar las olas de información que inundan a los ejecutivos. Un comprador se defenderá diciendo que utiliza la tecnología de la hoja de cálculo, pero el mundo actual es mucho más complejo y dinámico que esto.

La convergencia de la ciencia de las decisiones y la ciencia de cómo funciona el cerebro conforman la cuarta dimensión. La neurociencia avanza aceleradamente, inicialmente conociendo lo que no conocemos y a partir de ahí descubriendo el potencial del cerebro. Para maximizar el valor de la información, debemos optimizar los modelos de pensamiento y desarrollar tecnologías que aprenden y ayudan en la correcta toma de decisiones. Si la empresa no documenta sus aprendizajes, está condenada a cometer siempre los mismos errores. Documentar no es una pérdida de tiempo, es la base del aprendizaje y de la mejora en la toma de decisiones.

La quinta dimensión parte de reconocer que el entorno está cambiando nuestro cerebro. La constante exposición a tecnologías como las computadoras, los teléfonos inteligentes, los video-juegos o los buscadores de información, estimulan nuestro cerebro, alterando nuestros patrones neuronales y evolucionando la forma en que este opera. Aislarnos del mudo tecnológico nos rezaga más en nuestro proceso de desarrollar nuevos modelos de pensamiento y operación. Está bien sentirse incomodo con algunas tecnologías, pero solo la persistencia nos permitirá entender su potencial.

La información está cambiando la esencia del liderazgo, Carly Fiorina, ex CEO de HP, cree que destilar la verdad de la abrumante cantidad de información recibida es la esencia del liderazgo. Esta es la sexta dimensión, “la administración de la información es la esencia del liderazgo”. El bajo costo del almacenamiento y envió de la información, crea un nivel “tóxico” de datos sobre los cuales los líderes deben separar el “ruido” de lo relevante. Esto aplica perfectamente a un comprador de suministro que aspira a ser un líder innovador dentro de su organización.

Un mundo conectado, es la definición de la séptima dimensión. El flujo de información actual es como querer mirar 1,000 televisiones al mismo tiempo. Por eso se requiere de ayudas tecnológicas para crear flujos manejables de información.  Como no es posible saber todo, hay que saber que es lo mínimo necesario. Crear y mantener actualizados los procesos facilita el saber qué y dónde se debe buscar la información útil para las decisiones.

Para muchos conocidos míos, la octava dimensión resulta un verdadero reto, “las matemáticas importan”. Los físicos, los economistas y los psicólogos utilizan matemáticas para analizar la información y obtener conclusiones relevantes. Esto no es una excepción para los ejecutivos, que deben saber interpretar los números para la adecuada toma de decisiones. Un comprador que no sabe analizar información estadística, financiera y de mercados está en una gran desventaja en su capacidad de alcanzar acuerdos favorables para su organización.

La penúltima dimensión puede sonar como una profecía, “hay consecuencias negativas significativas como resultado de no saber”. Para algunos la ignorancia es una bendición, sin embargo el costo de no saber es muy alto. Es necesario invertir recursos para mejorar la eficiencia y precisión de los procesos de administración del conocimiento. “Si tú estás encerrado en un cuarto con un elefante, es útil conocer hacia donde dará su siguiente paso”. Todo proceso de la organización está encerrado en un cuarto con un elefante,  un proceso critico sirviendo a un cliente crítico. La analítica te dice hacia donde ocurrirán los movimientos para que podamos aprovechar las oportunidades y alejarnos de las amenazas.

Finalmente, “El conocimiento puede cambiar el mundo” es la frase que resume la décima dimensión. Si el conocimiento es poder, entonces conocer acerca del poder debe ser especialmente poderoso.  Una forma de definir al poder es como “la capacidad de hacer que las cosas pasen”, y esto es esencial para todo líder y por lo mismo para todo profesional en suministros.

Debemos aceptar como una realidad que las máquinas seguirán aprendiendo y cada vez más rápido, saber hacer uso de la información e interpretar el entorno subjetivo son cualidades que nos ponen por encima de ellas y permiten que seamos valiosos para nuestras organizaciones.

 

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