Manufactura Esbelta… Herramientas: Redefiniendo el trabajo en piso

Continuando con la conversación de Guillermo Pérez con su amigo y cliente; en esta parte de la conversación nos platica sobre la necesidad de ordenar su planta, redefinir el trabajo en piso y retomar el orden.

Hace unos días comentaba con uno de mis clientes la necesidad de ordenar su planta, de redefinir el trabajo en el piso y retomar el orden. La mejor manera según mi apreciación es mantener a la manufactura como una clara ventaja competitiva y no simplemente en la chamba del taller, la operación o las áreas de producción. El concepto que se lance al piso debe ser integral, con un enfoque claro que busque una mejora sustancial y continua, basada en una cultura de trabajo que la defienda, la cuide y la mantenga. De otra manera solo serán esfuerzos aislados con mejoras inciertas o temporales, modas pasajeras.

La literatura de la manufactura esbelta es muy extensa, tenemos de todo y para todos, lo que debe hacerse en mantenimiento, en calidad, herramientas en estándares, en filosofía de pensamiento, etcétera. Pero antes de arrancar debemos definir cómo hacerlo. Yo prefiero empezar ordenando la información de ventas, ¿Qué vendemos? ¿Cada cuándo vendemos? Y ¿Cuánto vendemos? Con esta información definimos con claridad, aunque muchas veces ya sabemos cuales productos son los más vendidos y cuales no. Después revisamos los procesos para saber en qué máquinas lo hacemos buscando tener familias de partes y productos fabricados en secuencia. Así nacen las celdas de manufactura.

A partir de esto debemos ir construyendo una cultura alrededor de ellas, si sabemos que productos hacen debemos saber que herramientas necesitan, con que periodicidad se gastan y como se ajustan entre otras cuestiones. Si dejamos que los mejores trabajadores que tengamos para producir las partes más importantes en volumen se involucren en el proceso, iremos desarrollando sus conocimientos y enfocando sus habilidades. Poco a poco irán sumando y pronto tendremos trabajadores multihábiles. Podremos incluir entonces temas como calidad en el origen, mantenimiento preventivo, mejora continua y muchos conceptos más.

Las áreas de soporte como ingeniería y calidad, entre otras; deben transformarse en facilitadores de las tareas, enseñando y entrenando a los responsables, ayudándolos a definir criterios razonables de operación que con la mínima supervisión obtengan los máximos resultados. Cuando esto se logra, los responsables de la calidad al estilo clásico deben transformarse también, y dejar de ser inspectores para convertirse en creadores e inventores de un nuevo sistema productivo, que sirva para asegurar la calidad total de las partes y los procesos.

Es entonces cuando la ingeniería de manufactura se vuelca en el diseño de dispositivos con herramientas de fácil cambio, ajuste, simpleza de operación, capacidad de máquinaria y hasta el tipo de mantenimiento que deben tener todos ellos. La ingeniería de producto define cuales tolerancias son aplicables a los procesos y cuáles son los críticos para asegurar desde el inicio que todo va a estar bajo control.

Los supervisores desaparecen para ser facilitadores de las tareas. Personas que deben saber para poder ayudar y no solo malos jueces del proceso, deben ser evaluadores del desempeño, que buscarán aquellas habilidades y procesos que pueden y deben mejorar. Pero definitivamente no deben ser solo críticos de un sistema que ellos mismos pueden cambiar y cuidarán a otros cuya misión es hacer su tarea.

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