Manufactura Esbelta. Orden y disciplina…

En mi visita de ayer a la planta de Bruno, noté con tristeza que el programa de «Cinco Eses» que arrancaron en enero pasado era una moda, una idea, un querer pero definitivamente solo de Bruno no de su gente. Otra vez, el fantasma de la cultura de trabajo. Pedí los permisos necesarios y me fui al piso, entrevisté a una docena de personas, a quienes les hice preguntas cruzadas muy básicas para saber que pasaba con el programa. La planta se veía como antes, desordenada, sucia, y en los almacenes de materias primas, partes procesadas y artículos terminados que estaban en una zona definida con estanterías y rayas en el suelo, pero sin paredes ni rejas; lo que me pareció un buen avance. Las cajas de cartón se apilaban sin orden, los restos de material de empaque, cinchos y grapas tirados en el suelo, etiquetas de los diversos productos pegadas a los estantes como si fueran un grafiti especial, las personas respondieron a mis preguntas con monosílabos y hombros levantados como si fuera un espasmo.

Nadie sabe nada, —a la gente no le gusta barrer, —es que el jefe no les dice nada, —el de la basura no viene seguido y lo más triste: ¡No hay orden!, materiales en los pasillos, polvo por doquier, aquello es un lugar de amontonar no un almacén, en la planta el esquema sigue... materiales a medio proceso por falta de una herramienta que pidieron hace tres semanas —me dijeron— , máquinas chorreando aceite, —el empaque no sirve y hay que rellenar el tanquecito cada semana, no se vaya a trabar; trapos tapando fugas, herramientas de mano sobre las mesas de trabajo, otras bajo llave, una máquina a medio desarmar por falta de una llave de tuercas, el que la tiene no vino. ¡Dios!... Las herramientas de mantenimiento son más alambres, mangueras y pegamento que otra cosa, ¡pero la producción no para, —me dicen— vamos bien!

En la segunda vuelta de tres, ahora observé el proceso. El ajuste de una herramienta tardó unos cuarenta minutos, veinte de ellos en ir por una llave Allen, solo hay una y está en el estante del almacén, hay que llenar una forma para que la presten y debe estar firmada por el facilitador... ¿Facilitador, es una burla?, ¿Y qué facilita?... En fin, otra máquina esperando material. ¿Qué sigue? —el operador no sabe, hay que ver al programador. Las órdenes de manufactura no están listas a pesar de que hay pedidos y materiales en almacén, el programador está revisando los estándares porque no se cumplen mientras no haya órdenes.

Bruno está desesperado y con razón. Ya no di la tercera vuelta, iba a preguntar por las responsabilidades de cada quien. A pesar de tener una idea muy clara de que hacer, Bruno aún no logra que su personal reconozca que el orden y la disciplina ahorran tiempo, dinero y esfuerzo; que se gasta exigiendo y demandando tareas incompletas. Mañana comenzaremos otra vez, va a doler pero debemos dejar al orden, la limpieza y la seguridad instalados. El programa «Cinco Eses» debe ser una cultura, no una tarea.

¿Cuánto tiempo llevará? —pregunta un Bruno— pálido y desvelado. La semana entrante tendrá visitas de sus clientes, por eso me llamó. Esta vez no lo sé, —respondí— debo evaluarlo mientras reinstalamos las «Cinco Eses», barrer y limpiar será rápido un día o dos; educar y entrenar para que sea parte de la cultura llevará más tiempo, habrá que establecer rutinas y reglas para lograrlo. Mañana como dije, comenzamos de nuevo.

First Voice

  1. Belem:

    Este es uno de los mas grandes retos que tienen que enfrentar las pequeñas y medianas empresas mexicanas la falta de cultura del orden, limpieza,disciplina, higiene son conceptos de formación humana que parece mentira pero tenemos grupos de trabajo que no saben ni explicar su significado y este antes que todo debe ser el punto de partida ¿ saben de lo que estamos hablando ? va mas haya de una excelente metodología de housekeeping.

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