Manufactura Esbelta, títulos y liderazgo

La semana pasada me preguntaron si era correcto llamar «líder de grupo» a una posición dentro del organigrama. La verdad he encontrado títulos de todo tipo en las organizaciones, desde los tradicionales hasta algunos verdaderamente creativos y bueno; en general, debo de aceptar que el título «no hace al que lo ostenta». Hay directores, gerentes y líderes que no lo son, aunque tengan una oficina, un espacio de estacionamiento y un cuadrito en el organigrama.

El verdadero líder, las más de las veces no necesita título, ejerce un liderazgo más allá de su puesto y del nivel del organigrama; normalmente, un líder tiene influencia sobre las personas, por su conducta moral, sus conocimientos, porque sabe escuchar y tomar decisiones acertadas, porque entusiasma a los demás, inspira, desarrolla a las personas, motiva a veces sin mucho decir y un largo etcétera. Los líderes hay en todas las actividades humanas, en los deportes, en las empresas, en las religiones, familias, organizaciones civiles y una larga lista más.

También sabemos que hay diferentes estilos de líderes: democráticos, autoritarios, liberales, visionarios no todos necesariamente positivos; y las definiciones también son extensas y mucho; los humanistas, filósofos, sociólogos y otros profesionales de la conducta humana, podrán llenar páginas enteras del tema, pero respondiendo la pregunta creo que es más sano poner títulos que sean congruentes con la tarea; sean ocupados por líderes o no.

Tradicionalmente se han establecido los niveles organizacionales de director, gerente, jefe y trabajador; el título sirve más para definir un área de actividad y un nivel de responsabilidad más que un verdadero título de poder. En todo caso, ese título solo es válido en el entorno de la empresa y para los propósitos organizacionales de la misma. El nivel de director o gerente de una compañía, no tiene el mismo poder ni el mismo nivel en otra, de hecho es relativo.

Cuando bromeo con mis amigos les digo: —«cuando fui director, nunca me dieron pan a cambio de mis tarjetas de presentación en los supermercados», el título puede ser relativo, la responsabilidad no.

Fiel a la «simplicidad» de los términos en manufactura esbelta, me gustaría pensar que cada persona debería ejercer su responsabilidad con el nivel de liderazgo necesario para cumplir con su cometido; hacer de su grupo de trabajo una «unidad» alegre, competitiva, entusiasta, llena de valores, comprometida, ávidos de conocimiento, con un gran amor por su trabajo y responsables de sus resultados. Un liderazgo sano visionario y compartido, con un título simple que refleje la actividad del grupo y su responsabilidad dentro de la empresa.

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