No soy de aquí, ni soy de allá

Mucho hablamos de un mundo globalizado y de una nueva generación que se sienten ciudadanos del mundo, sin embrago; debemos aceptar que en la actualidad los compradores deben ver las adquisiciones fuera del país como una alternativa y no como una obligación, como una decisión estratégica para la competitividad de su organización en el corto y largo plazo.

En un reciente estudio publicado por DHL, denominado “Global Connectednes Index 2014”, se habla de la reactivación del comercio global como una tendencia general, pero esto debe ser analizado a detalle y con cuidado para evitar simplemente “seguir la corriente”.

Elegir una fuente de suministro depende de muchos factores, pero en general se selecciona a un proveedor foráneo sobre un local por 3 razones: lo hace más barato (medido a TCO), lo hace mejor o lo hace mejor y más barato. Si esto no ocurre, no tendría ningún sentido la selección.

El otro criterio relevante para una decisión de donde comprar, es el tipo de cadena en la que se integra la organización del comprador. Si se pertenece a lo que llamamos una cadena funcional, donde lo que importa es el costo y la demanda es relativamente estable, el comprador podrá crear relaciones de largo plazo con proveedores foráneos que le permitan un flujo adecuado de materiales. Pero si el comprador se desempeña dentro de una cadena innovadora, donde lo que importa es la velocidad de reacción y el ciclo de vida es de corto plazo, probablemente será más fácil integrar una cadena local o regional que se más ágil para responder de forma oportuna a las demanda, sin dar tanto peso al TCO tradicional.

Basado en este escenario, el comprador debe mantener sus esfuerzos diversificados entre proveedores globales, regionales y locales para asegurar su contribución de valor pero teniendo también en cuenta los aspectos de sustentabilidad y responsabilidad social que toda empresa contemporánea debe cumplir.

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