Outsourcing y las tinieblas

La revista Forbes publicó un artículo de Panos Mourdoukouta llamado: "The Unintended Consequences of Outsourcing" que resulta muy interesante analizar para el área de suministros y los estrategas del negocio.

Dentro de las opciones de suministro de un producto o un proceso que tienen las organizaciones, se encuentra el continuar o no haciéndolo para recurrir a la tercerización. La cual permite alcanzar las ventajas de la economía de escalas, reducción de costos fijos y mayor velocidad de respuesta; así como la oportunidad de enfocarse en las competencias centrales del negocio. Todas estas ventajas son innegables, pero existen algunas consecuencias no intencionales que deben ser oportunamente atendidas.

Aceptemos que el camino de la tercerización es relativamente fácil de copiar por la competencia, desintegra las cadenas, las hace dependientes de proveedores comunes, y en algunos casos facilita la entrada de nuevos competidores. Además, daña la relación de la empresa con la comunidad, con los trabajadores y hasta con los clientes.

Hay que considerar que esta estrategia no es una ventaja competitiva sostenible, ya que no podemos evitar que la competencia tenga acceso a algunas de las ventajas que inicialmente ofrece. Si bien es cierto que el outsourcing se aplica a procesos y productos no centrales, genera la ilusión de una ventaja competitiva que desaparece muy rápidamente.

La desintegración y fragmentación de la cadena, complica el alineamiento de los miembros de la misma que en muchos casos tienen que satisfacer a competidores directos que buscan lograr algunas diferencias, y por lo tanto; requieren diferentes soluciones que ponen en riesgo los beneficios de la consolidación. En un caso extremo, un proveedor puede llegar a convertirse en pieza clave de toda una industria, por lo que puede usar su poder para determinar condiciones que operan en contra de todos o algunos de sus clientes.

El crecimiento desmedido de la competencia, ha llevado a algunas empresas a poner competencias centrales fuera de la organización como una forma de responder a las demandas de costo y velocidad de los mercados, y una vez elegido este camino; el regreso es casi imposible o a un costo muy alto. Los beneficios a corto plazo se vuelven una gran pérdida en el futuro. No debemos satanizar nuevamente al outsourcing, debemos ubicarlo en su justa dimensión y aceptar que no hay soluciones mágicas; que en algunos casos es mejor invertir en mejorar un proceso, retener el conocimiento y que las decisiones de tercerizar deben ser revisadas a detalle periódicamente dejando al insourcing como una opción a considerar.

Esperamos nos brindes tu retroalimentación a este artículo esperando haya sido de tu interés.

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