Pero… ¿Qué tanto es tantito?

En días recientes se publicó que un secretario de hacienda de un estado en México, era accionista de un banco en el cual su administración depositaba dinero. El funcionario argumentó que él ya no era parte de la administración del banco y que esto, no implicaba un conflicto de interés.

Basado en que un conflicto de interés se genera cuando por motivo de una decisión laboral, una persona obtiene algún tipo de beneficio directo o indirecto, la situación del funcionario es clara y contundentemente un conflicto de interés. Si el banco se desempeña mejor, el como accionista se ve beneficiado.

El tema es relevante para la comunidad de compras ya que en el desempeño de sus funciones, un comprador puede enfrentar situaciones similares, donde una decisión de compra a un proveedor puede generarle algún tipo de beneficio a su persona o a un familiar.

Para atender estas situaciones, las organizaciones deben tener políticas claras al respecto y en caso de no existir, el comprador debe comunicar por escrito, y de forma inmediata, a su jefe superior la existencia de un conflicto y separase inmediatamente del proceso de decisión que pueda conducir a la selección de un proveedor con el cual él o ella enfrenta el conflicto. El proveedor puede trabajar con la empresa pero el comprador no puede ser parte de la decisión de su selección.

Hablamos mucho de la tecnología, de los procesos y del talento dentro del área de suministro, pero nunca debemos olvidar que el valor más importante de un comprador es su reputación, su transparencia y su compromiso por poner siempre primero los intereses de su organización sobre los personales.

En tiempos turbulentos donde la falta de valores parece ser algo normal y aceptable, es bueno recordar los valores de respeto, transparencia y honestidad que acompañan el accionar diario del comprador

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