¿Quién tuvo la culpa del Fuego?

Hace unas semanas se escribió mucho acerca de los hoverboard que simplemente se incendiaban sin razón aparente. Esto motivó a que las líneas áreas los prohibieran en los vuelos y muchos usuarios cancelaran sus pedidos o demandaran una compensación económica a los vendedores o fabricantes.

En un artículo muy interesante llamado: Who is to blame for the hoverboard fires?, el Dr. William Oliver Hedgepeth nos hace pensar cómo en una sociedad caracterizada por el enfoque al cliente, la calidad y la seguridad de las cadenas, aún ocurren este tipo de accidentes.

Ante una situación como la de los hoverboards, la pregunta es ¿Quién tiene la culpa de esta falla? Los costos asociados son enormes, no solo para la marca cuyas baterías de litio fallaron, sino para toda la industria década a este tipo de productos y los canales de comercialización que arriesgaron su prestigio al ofrecerlos en su catálogo o anaqueles. Extendamos esto a los proveedores que directa o indirectamente ocasionaron la falla, ya sea desde el diseño, o durante las pruebas piloto, o en la manufactura, o en los laboratorios de homologación o durante su ensamble final.

No podemos descartar la posibilidad de que la falla sea consecuencia de una decisión de último momento de uno de los miembros de la red de suministro para reducir el costo, “sin afectar el desempeño”. La obsesión por el costo puede ser una de las causas del fuego. Otra causa puede ser los cambios en los procesos en la búsqueda de mayor productividad. Las organizaciones buscan todos los días nuevas formas de hacer lo mismo y no siempre se cuidan todos los detalles. Un cambio en la fuente de suministro, sin un riguroso proceso de evaluación, también puede generar este tipo de fallas. Para muchos altos directivos den las empresas, todos los proveedores son iguales, solo que unos se conforman con ganar menos,

Obviamente en todas estas causas potenciales hay lugar para el simple error humano, que debería ser muy difícil de existir ante los procesos de trabajo en equipo y la serie de verificaciones internas y de algunas autoridades. Regresamos a nuestra pregunta original ¿Quién tiene la culpa de esta falla?  A la que le podemos agregar ¿Quién pagará los daños? y siendo más específico ¿A quiénes se despedirán de la empresa o que empresa está en riesgo de desaparecer ante este impacto en su imagen?

Al final, estamos seguros que alguien pagó por esto, lo que no implica que haya sido uno de los culpables,  pero la verdadera lección de esta falla debe llevar a la empresa a reflexionar sobre hasta donde la falta de atención, la ambición desmedida, el desprecio por los procesos, la cerrazón del ego “todo lo sabe” o el simplemente decidir sin medir las consecuencias, son parte de nuestra cultura organizacional y nos ponen en riesgo de ser la próxima primera plana en la lista de cadenas de suministro fallidas.

Te invitamos a que te suscribas a nuestro resumen semanal en esta liga y a que nos sigas en nuestro canal de YouTube y en Linkedin.

Discuss this:

Your email address will not be published. Required fields are marked *