Un nuevo perfil para un nuevo suministro

Pensar que el futuro solo depende de la tecnología es un gran error, debemos modificar la forma en que desarrollamos el talento humano para que esté preparado hacer el mejor uso de esta y aportar su “humanidad” a la operación del negocio.

Prepararnos para el futuro, va muchos más allá de sólo pensar en toda la tecnología que utilizaremos para la planeación y la operación cotidiana, requiere pensar en el nuevo perfil del profesional que operará en este mundo. Un artículo llamado Why Supply Chain Is Calling for Creativity, Communication and Collaboration, publicado por Matt Davis, reflexiona sobre el tema a partir la idea tradicional de los hemisferios cerebrales. No corresponde a este articuló discutir la validez de la teoría de los hemisferios, pero sí aceptar la diferencia que existe entre los perfiles analíticos y creativos.

 

El concepto tradicional del profesional en cadena de suministro, es que es guiado por su hemisferio cerebral izquierdo, es decir, que se centra en el pensamiento lógico y analítico. En un mundo donde la planeación se realizará con relativamente poca frecuencia, este pensamiento es suficiente, ya que no requiere de habilidades creativas, de interpretación o emocionales.

 

La llegada de la tecnología, ha cambiado radicalmente algunos de los análisis que antes realizaban los profesionales en suministro, estos ahora son realizados más profunda y rápidamente por robots y computadoras, por lo cual, no se necesitan de empleados que lleven a cabo tareas mecánicas, lógicas o solamente analíticas, se requiere una fuerza laboral capaz de hacer todo aquello que una computadora es incapaz de hacer.

 

En el nuevo mundo, la principal ventaja de las personas, será su capacidad de obtener conclusiones de los complejos sistemas y ponerlas en el contexto en el que están ocurriendo, además deberán combinar esto con fuertes habilidades de comunicación, que permitan trabajar dentro de sus equipos y entre diferentes equipos, para interconectar las partes que componen la cadena de suministro, y esto se refiere básicamente a las habilidades propias de una persona guiada por el hemisferio derecho.

 

El hemisferio derecho es holístico, intuitivo creativo, las personas con estas cualidades se caracterizan su por su capacidad para contar historias, realizar diseños complejos y entender el panorama general. Su capacidad central, es la de procesar información de manera holística. Son pensadores y deben entender los valores intangibles y  así procesar la información a lo largo de toda la cadena de suministro.

 

Cuando pensamos en áreas como la de planeación de la producción, el perfil ideal era un hemisferio izquierdo, pero cuando la tarea es realizada por robots interconectados, que pueden ser reprogramados en minutos, sistemas capaces de realizar miles de simulaciones en cuestión de segundos y que además se mantienen conectados a través del internet de las cosas, IoT, el pensamiento analítico ya no es fundamental, es remplazado totalmente por la nueva tecnología. Los nuevos sistemas de manufactura están siendo diseñados para poder producir lotes de una pieza, sin comprometer la rentabilidad.

 

Esto mismo ocurrirá con la parte logística asociada a la distribución, que tomará las responsabilidades de la satisfacción del cliente, la analítica, la automatización en los centros de distribución y generará modelos de simulación para identificar el medio, la ruta y la entrega correcta. Gran parte del futuro trabajo logístico, será operado con drones o robots de entrega, lo que no requerirá de la interacción humana para la planeación y  tampoco para su ejecución.

 

El pensamiento del hemisferio derecho, no sólo será utilizado para mejorar la operación de la cadena, sino también como una herramienta fundamental para transformar los ecosistemas y operar modelos de producción sostenibles, ambiental y socialmente responsables. La solución de problemas de alto nivel, son una mezcla entre el pensamiento creativo, la imaginación y la analítica. La cadena de suministro, no es más solamente para ingenieros y técnicos, da cabida a diseñadores y contadores de historias.

 

El reto de nuestra nueva sociedad deberá ser atendido desde diferentes perspectivas, la social, la laboral y la educativa. Complementando la visión anterior, un artículo llamado “Why Smart Machines Will Boost Emotional Intelligence”, escrito por Edward Hess, mencionó algunos aspectos importantes de su libro “Humility is the New Smart” que escribió en conjunto con Katherine Ludwig.

 

La era de las máquinas inteligentes, que incluye la inteligencia artificial, la realidad aumentada y la robótica, no sólo cambiará la cantidad de personas necesarias dentro de las organizaciones, sino también la manera en que se colaborará e innovará. Esto implica que la gente deberá pensar, escuchar y relacionarse entre ellos de manera diferente.  Bajo esta nueva realidad, el egoísmo no tiene cabida, el foco deberá estar en ideas de calidad, en el desarrollo de la inteligencia emocional y en el vivir en el momento.

 

Los seres humanos enfrentaremos grandes retos con las máquinas inteligentes, pero debemos sobresalir en aquello que es exclusivo del ser humano, como nuestra capacidad de crear, innovar y relacionarnos a niveles emocionales con otras personas. Esto implica sacar el máximo valor de nuestra humanidad. Recordemos que las máquinas nos superan ampliamente en tareas de procesar información, y recordar. Debemos aprender a jugar con nuestras fortalezas.

 

Para competir en el nuevo mundo, se requieren nuevas reglas. En el modelo viejo, fuimos entrenados en las escuelas para alcanzar elevadas calificaciones que eran principalmente resultado de nuestra capacidad de almacenar y recordar información. La inteligencia era media por aspectos cuantitativos, si se más que tú, valgo más.

 

En el nuevo mundo, las máquinas pueden recordar y procesar infinitamente más que cualquiera de nosotros, por lo cual, el ser inteligente debe tener un significado diferente, que esencialmente se fundamenta en nuestra capacidad de pensar y escuchar, relacionarlos y colaborar. A estas son las conductas necesarias para desarrollar un pensamiento crítico capaz de innovar a través de la colaboración.

 

Es imposible competir con una máquina de manera individual, es necesariamente un trabajo colaborativo bajo un nuevo pensamiento que no nos define por lo que sabemos, sino por la calidad de nuestro pensamiento, nuestra capacidad de escuchar y relacionarnos con otros.

 

Las personas no somos más nuestras ideas, debo separarme de mis creencias, pero no de mis valores. Mis modelos mentales no son la realidad, son solamente guías generales de cómo el mundo trabaja. Debo mantener mi mente abierta y tomar mis creencias, no mis valores, como supuestos que están siendo constantemente probados y modificados por más y mejor información. Mis errores y fallas son oportunidades para aprender.

 

El nuevo tipo de interacción social demanda humildad, a la que definimos como el “no ser emocionalmente defensivo”, sino mantener la mente abierta al mundo. Se refiere a no pensar en una manera de tomar de la información solo aquello que confirmar lo que sabemos, sino de escuchar las diferencias  que presentan otros. Implica la habilidad de tratar más realistamente con el mundo y no de pensar quien está bien, sino que es lo correcto.

 

El constante uso de la inteligencia artificial, la biotecnología, la realidad virtual y  los robots inteligentes, desaparecerán en los próximos años decenas de millones de trabajos en todo el mundo, incluyendo trabajos asociados con la prestación de servicios rutinarios y profesionales. El éxito de las organizaciones no radicará más en las áreas económicas o estratégicas, deberá soportarse con la nueva manera en la que se maneja el conocimiento y las emociones.

 

La principal competencia de los individuos no serán otros, sino él mismo, basado en su capacidad de vencer a su ego, a sus miedos y sus reacciones automáticas ante la provocación. El aprendizaje, la psicología, la inteligencia colectiva y la inteligencia emocional, deberán formar parte de la cultura de la organización y de los individuos.

 

El pensamiento que trajo la revolución industrial, marcó la forma en que la gente piensa y se entrena hasta este momento, el principio básico es “no cometas errores y trata de ser una máquina eficiente”, esto no aplica más, debemos ser social y emocionalmente inteligentes para poder trabajar en equipo y olvidarnos de memorizar las cosas. El nuevo reto, radica en nuestra capacidad de aprender, de trabajar con un aprendizaje interactivo y de cómo enfrentamos lo desconocido utilizando metodologías para probar nuevas cosas y aprender de ellas. Generamos resiliencia, para aprender de los errores y evolucionar.

 

La excelencia en los negocios requerirá de excelencia tecnológica, pero también humana, la innovación será la clave estratégica para la diferenciación. La tecnología deshumaniza los negocios reduciendo a las personas a un número, pero por otro lado, esta misma tecnología requerirá que las organizaciones sean más humanas, más centradas en la gente, más orientadas a la psicología y el poder de las emociones.

 

Si la inteligencia emocional, la inteligencia colectiva, el trabajo equipo y la colaboración, son habilidades críticas para la innovación y el pensamiento, es lógico pensar que las mujeres tendrán un lugar preponderante bajo los nuevos modelos laborales. Es el ambiente ideal en donde las mujeres potencializarán sus competencias y asumirán roles de liderazgo empresarial.

 

Las nuevas relaciones laborales estarán basadas en proyectos, en formas más flexibles de colaborar con personas diferentes a nosotros. La realidad virtual que genera la conectividad, nos permitirá trabajar en diferentes países y con individuos de diferentes nacionalidades. Debemos aceptar que necesitaremos de otros y su colaboración para lograr resultados, y esto implica también, nuevas maneras de conectarnos, relacionarnos y construir confianza.

 

Como podemos ver, aún queda mucho trabajo por hacer, pero desafortunadamente queda poco tiempo para esto, por lo cual debemos modificar la manera en que interactuamos dentro de las organizaciones, pero sobre todo, la forma en que educamos a las nuevas generaciones para tener éxito bajo los nuevos valores de la industria 4.0.

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