Afilando la sierra del comprador

Dentro de los temas que el comprador debe seguir trabajando están el desarrollo de habilidades personales para explotar las ventajas de un mundo global bajo un comportamiento ético y colaborativo. Aprender cómo ser mejores cada día sigue siendo una prioridad de la profesión.

Ante tantos nuevos retos que enfrenta la función de compras, es necesario que los profesionales del área se enfoquen en desarrollar nuevas habilidades técnicas y administrativas que faciliten la ejecución de todas las tareas y procesos colaborativos dentro y fuera de la organización.

Uno de los fantasmas que siempre ha perseguido a los compradores, en su relación comercial con los proveedores, es el que se refiere al comportamiento ético.  ASCM publicó un documento llamado “Why Business Leaders Must Make Supply Chain Ethics a Priority” en el que enfatiza como una conducta no ética, aunque sea solamente un caso aislado, puede dañar la reputación y las ganancias de una organización considerando que los nuevos consumidores demandan de las empresas una conducta social, ética y ambiental intachable.

El estudio de la ASCM, identificó que el 83% de los participantes consideraran la ética dentro de la cadena de suministro importante o extremadamente importante, pero al parecer esto no está totalmente respaldado por acciones específicas.

Gran parte de la confusión relativa a la ética recae en quien debe ser el responsable de velar por este comportamiento dentro de la cadena de suministro. Las respuestas al estudio de ASCM lo demuestran con los siguientes datos:

  • 31% asignan la responsabilidad de Cadena de suministro
  • 23% al corporativo
  • 20% a compras
  • 11% a operaciones
  • 9% a legal
  • 3% finanzas
  • 3% a otros

Es relevante que el 83% de los profesionales de cadena de suministro consideren la ética como un tema crítico, pero solo 31% se sientan responsables de su aseguramiento. A pesar de esto, 31% de los participantes consideran haber tenido avances en estas iniciativas, pero en contraste el 38% reconocen no estar monitoreando activamente el comportamiento ético de sus proveedores.

El 71% de los participantes, indican tener un código de conducta para sus proveedores que abarcan temas como certificaciones, regulaciones locales, medio ambiente, salud y seguridad y prácticas sostenibles. Un 47% de las empresas indican estar usando algún tipo de software para monitorear el cumplimiento ético de parte de los proveedores.

Los temas éticos no pueden ser atendidos de forma reactiva, considerando el grave impacto que pueden causar sobre la organización, requieren de una adecuada coordinación de diferentes funciones del negocio y de claros marcos de referencia para su operación.

Tamara Chapman, publicó un artículo en Inbound logistics llamado “Core Competencies Every Supply Chain  Manager Needs”, que si bien está enfocado a un espectro más amplio de toda la cadena de suministro, aplica perfectamente bien para el comprador moderno.

La primera competencia se centra en una orientación estratégica que va más allá de los simples ahorros, es construir palancas competitivas para la organización bajo un pensamiento de la alta dirección. Es comprender como las decisiones cotidianas impactan en la capacidad de la empresa para responder adecuadamente a las demandas de su mercado.

Desarrollar una perspectiva global es la siguiente competencia. Las cadenas actuales obtienen suministros de todas partes del mundo, por lo cual entender los impactos de las fuerzas internacionales es esencial para hacer adecuadamente el trabajo.

El comprador debe actuar como un líder en su relación con los proveedores y en los equipos de mejora y transformación que le toque coordinar. Esta competencia refiere a un liderazgo más allá de las posiciones jerárquicas y las fronteras organizaciones en la búsqueda de maximizar los beneficios.

La cuarta competencia es mejorar la toma de decisiones mediante el apoyo de la analítica. Extraer información y conocimientos de todos los datos asociados con las compras, es esencial para responder oportunamente a la incertidumbre de los mercados.

Pero todo lo anterior no se puede lograr si el comprador no mejora sus competencias de comunicación y es capaz de intercambiar información clara y oportunamente con sus usuarios y proveedores. Ninguna decisión podrá ser implementada de forma efectiva si no se comunica adecuadamente.

Finalmente, la última competencia relevante es el tema de la ética que mencionamos al inicio de este post, una ética enfocada a la responsabilidad social, donde se busca el adecuado uso de los recursos y el respeto por los derechos humanos.

Finalmente, y como para hacer un poco de controversia, el artículo de Kelly Barner llamado “Forget Everything You Know About Strategic Sourcing” nos hace pensar en qué tanto debemos cambiar las herramientas que hoy usamos para mantenernos competitivos.

El estudio de Ardent Partners llamado “CPO rising 2018”,  por primera vez en mucho años no ubicó a Strategic Sourcing dentro de las 10 estrategias más importantes de la profesión pasando de un 65.7% de menciones en 2009 a solo el 46.9% en 2018.

Algunas razones de la caída pueden ser que la herramienta es algo ya implícito en la forma de trabajar de las empresas, otra razón puede ser que para muchos los suministros estratégicos solo se enfocaban en ahorros y relaciones distantes, y en estos momentos se debe pensar más en la generación de valor y la cooperación entre organizaciones. Además, en muchos casos la metodología se desvirtuó y dejó de ser estratégica, enfocándose en aspectos tácticos centrados en ahorros rápidos.

Bajo un enfoque cooperativo es necesario entender y ponderar las necesidades de los proveedores y hacerlos parte de la estrategia de suministro. Además, la metodología debe adaptarse a las nuevas herramientas digitales que modifican la relación de los participantes en el proceso.

El objetivo sigue siendo el mismo, compras debe ser una ventaja competitiva para la organización, las herramientas son diferentes, nuevas plataformas tecnológicas, los proveedores son los mismos, pero los procesos y las estrategias deben incluir aspectos de innovación, sostenibilidad y cooperación para que respondan adecuadamente a la evolución del área.

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