Continuidad de la operación y cadena de suministro

La gestión de la cadena de suministro debe ir acompañada de una fuerte gestión del riesgo que garantice que la cadena está tomando las acciones preventivas adecuadas y tiene preparados planes para recuperarse lo más rápido posible de cualquier interrupción.

Como toda actividad de carácter preventivo la gestión del riesgo es minimizada y postergada por muchas organizaciones, la idea fundamental es “para qué trabajar en algo que posiblemente no ocurrirá”, y bajo este principio se hace lo menos indispensable.

La fortaleza de una cadena de suministro se ve directamente impactada por su vulnerabilidad, su exposición al riesgo, por lo cual debe analizarse bajo un modelo de madurez como el que propone PWC en su publicación del 2015 llamada “Supply chain and risk management. Making the right risk decisions to strengthen operations performance”

Partiendo de la experiencia de Nissan en el Tsunami del 2011, la clave para enfrentar una disrupción relevante radica en:

  • Tener una clara filosofía de gestión de riesgo y adherirse en todo momento a sus principios para identificar los riesgos y reacción lo más rápido posible.
  • Tener planes de respuesta preparados con sus proveedores para posibles eventos catastróficos
  • Dar poder a la gerencia local para tomar decisiones sin recurrir a análisis interminables.
  • Tener un modelo de cadena de suministro flexible, un balance entre acciones centralizadas y descentralizadas.
  • Tener amplia visibilidad del exterior apoyada por una buena coordinación al interior y con el exterior

Contar con estas capacidades permite a la empresa compartir información globalmente, localizar nuevas fuentes de suministro y ajustar su producción cuidando el costo.

PWC reconoce 7 factores que facilitan lograr una adecuada gestión del riesgo y de la cadena de suministro de forma combinada. Estos factores son:

  1. Contar con estructuras, procesos y una cultura para atender el tema de riesgo.
  2. Contar con la flexibilidad y la redundancia suficiente para absorber las variaciones y adaptarse al cambio
  3. Un estrecho alineamiento estratégico con sus socios de cadena que permite reaccionar de forma coordinada hacia el mantenimiento de la generación del valor del ecosistema
  4. Integración hacia arriba y hacia abajo de la cadena mediante compartir información, visibilidad y cooperación.
  5. Alineamiento e integración al interior de la organización entre las funciones de negocio tanto a nivel táctico, operativo y estratégico.
  6. Una clara gestión de la complejidad, con un enfoque directo a la estandarización de las redes, los procesos, las interfases, las arquitecturas de los productos y los modelos de operación.
  7. Amplia explotación de los datos, mediante el modelaje y la analítica para soportar las funciones de la cadena y la gestión de sus riesgos asociados.

Con estos 7 elementos, PWC desarrolla un modelo de madurez de 4 niveles en el cual se atiende de forma simultánea la gestión de la cadena y el riesgo, entendiendo que son dos elementos totalmente conectados.

La adecuada conexión entre la gestión del riesgo y la cadena se pueden ver en el desempeño de los indicadores clave de la operación, y para esto PWC selecciona 10 indicadores que deben ser considerados en esta gestión conjunta:

  • Valor del merado
  • Ventas
  • Participación del mercado
  • Costo total de la cadena
  • Utilización de los activos de la cadena de suministro
  • Rotación de inventarios
  • Nivel de servicio al cliente
  • Tiempo total de entrega de la cadena
  • Variación del tiempo total de entrega de la cadena
  • Tiempo de entrega de una orden (Fulfillment)

La propuesta de este documento es interesante y refuerza algunas ideas que se están aprendiendo por la mala, al no haber construido una gestión adecuada del riesgo y la cadena, y que se pueden resumir en construir mayor visibilidad, flexibilidad, colaboración y oportuna toma de decisiones.

No debemos de olvidar que para la gestión del riesgo podemos hacer uso de estándares como el ISO 31000 para conformar una estructura general de gestión del riesgo a la medida de la organización, o el COSO II para tener una adecuada documentación del proceso de análisis y control o también el ISO 22301 que se enfoca específicamente en la creación de un sistema de gestión de continuidad de negocio.

En particular, el ISO 22301 atiende de forma integral el tema de la continuidad del negocio considerando la gestión de las personas, la tecnología, la comunicación y la gestión de los proyectos para la restauración de la operación. La versión 2019 del estándar, pone especial énfasis en la creación de las estrategias y soluciones para la continuidad del negocio, BCSS, que permiten a la empresa enfocarse en la oportunidad de las acciones.

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