Justificando la sostenibilidad

La sostenibilidad, es finalmente una decisión empresarial que debe ser justificada con sólidos casos de negocio que tomen en cuenta las demandas del mercado y los retornos de inversión de los proyectos asociados con su adopción.

Avanzar en el tema de sostenibilidad requiere un nuevo pensamiento, si la base del razonamiento es “el planeta o las utilidades”, siempre se estará en conflicto, se necesita construir una visión incluyente y mucho más amplia.

Aceptemos que la sostenibilidad es un reto directo de la cadena de suministro ya que implica los procesos de compra y distribución, que son de los que más impactan a la sostenibilidad, además, bajo la nuevas regulaciones y la visión de la sociedad, la empresa es corresponsable de las acciones de sus proveedores, por lo cual abarca la cadena extendida.

Toda esta presión motiva a las organizaciones a definir las acciones necesarias para cumplir sus metas de sostenibilidad sin generar costos que lo dejen fuera de mercados altamente competidos.

Tratando de resumir, las tres razones más importantes por las que una empresa invierte en la cadena de suministro sostenible son:

  • Minimizar los riesgos de sufrir un daño en la reputación. Existen organizaciones que presionan a las empresas a cambiar materiales y procesos para ser amigables con el medio ambiente, los mismos clientes presionan para que esto ocurra, aunque muy probablemente no estén dispuestos a pagar más por el cambio. Los incumplimientos a las demandas pueden convertirse en escándalos mediáticos que afecten o destruyan totalmente la reputación de la organización. Además, la pérdida de reputación seguramente traería afectaciones en el valor accionario de la compañía. Las aseguradoras tienen calidad sobre mecanismos para proteger a la empresa en el caso de que ocurran  riesgos tradicionales como desastres naturales o accidentes, pero existe poco conocimiento sobre la magnitud ocasionada por cambios regulatorios o cambios de los consumidores, así que existen pocos productos en el mercado que realmente protegen a las empresas contra las consecuencias de incumplimientos en el tema de sostenibilidad.

 

  • Reducir los costos. Algunas acciones de sostenibilidad generan reducciones de costos, por ejemplo, reducir el número de viajes vacíos de los transportes para generar una menor huella de carbono, puede bajar el costo asociado con el transporte. Desarrollar fuentes locales en vez de utilizar algunas globales, impacta también en la reducción de los recorridos y por lo tanto en la emisión de gases contaminantes, sin embargo esto no es siempre así, ya que en algunos casos los procesos de los proveedores locales son menos eficientes y consumen más energía que los globales, por lo cual el resultado neto con relación al impacto ambiental puede ser negativo.

 

  • Atender a nuevas generaciones. Se estima que las nuevas generaciones son más conscientes y demandantes de productos amigables con el entorno por lo cual es necesario satisfacer sus necesidades.

 

La sostenibilidad no es un bien social que está en contra del éxito de las corporaciones, su enfoque es hacia mejorar la calidad de vida de la humanidad y eso debe ser un objetivo común que permita integrar la visión sostenible a las acciones corporativas.

Las empresas deben investigar sobre casos de éxito, como la empresa productora de aluminio Alcoa, que entre 2005 y 2015 mejoró su eficiencia de producción en 4.2% y redujo su emisión de gases de efecto invernadero en 25.9%, solo en 2011 impulsó más de 600 iniciativas para reducir el consumo de energía y emisiones que le produjo ahorros por alrededor de 100 millones de dólares. Sin embargo, la empresa aun consume carbón lo que no es bien visto por las comunidades medioambientales.

Aceptemos que los consumidores tienen un doble discurso, por un lado exigen mejoras en la sostenibilidad pero por otro lado no apoyan las iniciativas con su cartera, ya que en el momento de elegir una compra en la mayoría de los casos elegirán la oferta más barata independientemente si es o no más sostenible. Otro ejemplo es el preferir una compra por internet sobre una en tienda que seguramente producirá la generación de más contaminantes en su transporte y un mayor consumo de productos para el empaque.

Educar al consumidor es un gran reto, difundir las cualidades del producto mediante etiquetas a resultado poco confiable debido a la cantidad de información que hoy se presenta al consumidor y la falta de regulaciones para asegurar que lo publicado es realmente válido y positivo para el ambiente. Todo esto motiva a que las empresas hagan el menor esfuerzo posible para satisfacer las demandas de la comunidad.

Durante los próximos años los  miembros de las cadenas de suministro estarán atrapados entre dos fuegos, las presiones por reducir los costos y las demandas regulatorias y sociales por introducir prácticas compatibles con las sostenibilidad. Para reducir esta presión se requiere dejar a un lado los discursos vacíos y hacer un caso de negocio que muestre claramente los costos asociados, los esfuerzos requeridos y los beneficios tangibles de cada esfuerzo enfocado hacia la sostenibilidad.

El altruismo no es más la fuerza que mueve a la sostenibilidad, los impactos de esta nueva fuerza del mercado se reflejan en los costos, los valores ofrecidos y la rentabilidad del negocio. La sostenibilidad de las cadenas debe ser producto de trabajo colaborativo mediante ecosistemas alineados con las experiencias de los consumidores finales.

La sostenibilidad puede ser vista como una nueva fuerza que impulsa la reducción de costos mediante la eliminación de desperdicios de materiales, energía o transportes. Los cambios requieren de un enfoque sostenido, una apertura al cambio y la realización de inversiones con claros retornos de inversión.

La sostenibilidad es una fuerza que impulsará el cambio dentro de las cadenas de suministro, enfocarse en hacer las cosas correctas, puede ser no solo lo mejor para el ambiente y la sociedad, sino también para el futuro de las organizaciones.

Los comentarios aquí expresado están basados en los siguiente artículos: “Clarifying The Business Case For Green Supply Chain Management” escrito por Yossi Sheff y, Elisha Gray, y “Why sustainability is a cornerstone reason for supply chain change” escrito por Stuart Nivison.

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