La importancia de la sostenibilidad

La sostenibilidad se está convirtiéndose en una de las principales prioridades de la alta dirección, como consecuencia de las demandas del mercado y de las entidades financieras. Enfocar las acciones de compras en la triple utilidad, facilita el camino hacia una empresa socialmente responsable.

Algunas personas aún conciben a la sostenibilidad como un aspecto de relaciones públicas que permite a la empresa proyectar una buena imagen ante la sociedad, les ha costado trabajo entender que es una variable crítica que consideran los clientes y los inversionistas en el momento de tomar sus decisiones.

Los consumidores, están incluyendo en sus decisiones de compra aspectos de sostenibilidad, ellos desean saber, el origen de los productos, que material se utilizaron y cuál será el destino final de los productos o componentes. Las marcas son evaluadas en cuanto a sus responsabilidad social y la información es publica para los consumidores que desean hacer decisiones informadas, un ejemplo es la app Good on you enfocada en el tema de la industria de la ropa que se maneja bajo un lema muy interesante, “sentirte bien y verte bien”.

Las empresas públicas están conscientes del impacto que su comportamiento social tiene sobre el valor de su acción, JP Morgan publica evaluaciones de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Gobierno (ESG), Standard an Poors publica un índice Ambienta y de responsabilidad social , lo mismo hace Dow Jones, los monstruos en la valuación de la empresas.

En todo este mundo de la sostenibilidad, las cadenas de suministro aparecen como una de las grandes oportunidades para las organizaciones, lo relevante no es el impacto que puede causar una empresa en lo individual, es el impacto colectivo que toda una cadena tiene en aspectos tan claros como la emisión de gases de efecto invernadero o el impacto sobre el aire, la tierra, el agua, la biodiversidad o los recursos geológico.

Es por esto por lo que las legislaciones buscan hacer a las grandes empresas responsable de las conductas de todo su ecosistema y no permiten que estas se disculpen de los impactos culpando a las otras organizaciones que forman parte de este.

Fue en 1997, cuando John Ellington introdujo el concepto de la triple utilidad, TBL, que se compone de la gente, el planea y las utilidades (“people, planet & profit”), nos hizo pensar que el enfoque sobre la sostenibilidad debería ser sistémico, cuidando el impacto sobre el todo, y no solo buscando optimizar una de las partes.

El 64% de la sociedad espera que los CEOs lideren el cambio social sin tener que esperar a los gobiernos para hacer esto, de hecho, 84% de este grupo espera que los CEOs influyan en los debates políticos sobre aspectos sociales, todo esto basado en que las personas confían más en los negocios que en los propios gobiernos, 52% contar un 43%.

Existe un movimiento llamado “B Corporations”, que certifica a las empresas basadas en su sostenibilidad social y desempeño ambiental. Su enfoque original era sobre empresas pequeñas y medianas, para ha ido creciendo su alcance en empresas multinacionales como por ejemplo Patagonia. Actualmente tiene más de 3,300 empresas certificadas en 71 países.

El impacto de la sostenibilidad es tan grande, que se puede considerar que el enfoque primario de los negocios ya no es generar valor para los accionistas, es trabajar en el interés de todos los stakeholders, incluyendo a los empleados y las comunidades. Esto toma forma mediante la responsabilidad social corporativa, CSR.

Al ser la responsabilidad social corporativa un compromiso innegable de las empresas, el no atenderlo se vuelve un “exposure” y por lo tanto debe ser ligado a las acciones de gestión de riesgo empresarial que la organización desarrolle.

En la mayoría de las organizaciones, el tema de sostenibilidad y el de riesgo corren en paralelo en estructuras diferentes, esto puede implicar doble trabajo y contradicciones, que pueden eliminarse mediante un trabajo coordinado. Para esto, el modelo de gestión de riesgo COSO, ha publicado información que facilita el alineamiento de los dos temas.

La sostenibilidad necesita ser parte de la gestión del riesgo empresarial para que se actúe eficientemente sobre el tema, sin embargo, debe quedar claro que no todos los temas asociados con la sostenibilidad son riesgos de negocio.

No todas las mejoras en la sostenibilidad provienen de cambios en los materiales o los procesos productivos, el uso adecuado de las nuevas tecnologías también contribuye de manera importante a esto, por ejemplo:

  • Mejorar la explotación del big data para reducir inventarios, transportes y desperdicios
  • Utilizar las impresoras aditivas, 3D, para reducir el uso de materiales y el transporte
  • La inteligencia artificial para optimizar el uso de los medios de transporte

Otras mejoras, provienen de acciones simples como cambiar los sistemas de iluminación a LED que consumen 75% menos energía que los incandescentes, reciclar los empaques, utilizar transportes eléctricos o buscar proveedores, como los 3PLs, que tengan una cultura de promover procesos amigables con el medio ambiente.

El área de abastecimiento tiene una importante participación en la transformación de las organizaciones hacia la sostenibilidad al definir claramente su rol en el proceso, contar con metas y objetivos específicos y utilizando su influencia al interior y al exterior de la organización. El impacto del área sobre la triple utilidad es claro y evidente, por lo que debe ser una parte importante de las prioridades de día con día.

Para profundizar en algunos de estos temas, consultar : “3 Reasons Why Supply Chain Sustainability Makes Business Sense”, publicado por ThomasNet, “Growing a green Supply Chain”, escrito por Tome Regan, “People, Planet, Profit & Procurement”,  escrito por Lance Younger, así como “Aligning Sustainability and Risk Management”, escrito por Alison Taylor.

 

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