Retos de la inteligencia artificial en compras

Hacer uso de la inteligencia artificial no es solamente adquirir e implementar herramientas tecnológicas, requiere de definir claras estrategias y políticas para asegurar su uso en beneficios de la sociedad.

La inteligencia artificial es aún una tecnología en desarrollo, realmente no sabemos hasta dónde puede llegar, pero es claro que se está volviendo un diferenciador competitivo en las organizaciones. Desde sus aplicaciones más simples, en donde asume el control de tareas tediosas repetitivas que no demandan de ninguna decisión especial, hasta su capacidad de identificar relaciones complejas, sugerir acciones y aprender de los resultados, es evidente que irá ganando espacios y esto es una realidad particularmente en los procesos de compras.

Se estima que para 2022, el 64% de las empresas utilice la inteligencia artificial o algún tipo de automatización avanzada en comparación con solo un 25% que están haciendo uso de ellas en este momento.

Analicemos algunos de los impactos positivos que la IA está generando.

  • Mejora la eficiencia operativa del día con día. Su capacidad para limpiar y organiza la información permite mejorar la visión del futuro y conduce a una mejor toma de decisiones rutinarias que anticipan situaciones y maximizan los beneficios en las interacciones con otras áreas. Tengamos presentes el gran potencial de estas tecnologías para encontrar patrones de comportamiento del consumo y de la oferta.
  • Eleva la confiabilidad de los componentes. Entendiendo las demandas del mercado en cuanto a volumen y a las especificaciones de los clientes, la IA mejora los diseños y los puede convertir en muestras físicas con el apoyo de las impresoras 3D. Esto ayuda a que los productos estén totalmente validados para estar a tiempo y con las especificaciones adecuadas desde la primera vez.
  • Mejor servicio a los usuarios. Con el apoyo de asistentes virtuales, los usuarios pueden recibir respuestas inmediatas y completas a las preguntas más comunes sobre el servicio o el estado de sus compras, desde su colocación, entrega y hasta el pago.
  • Mejoras en el diseño de estrategias. La base de una buena estrategia es contar con un sólido análisis FODA, es decir, conocer nuestras fuerzas y debilidades para enfrentar adecuadamente las Oportunidades y Amenazas del mercado y todo esto se base en un adecuado manejo de los datos internos y externos, que la IA puede transformar en información de calidad para ser proactivos en las adquisiciones y la relación con los proveedores.

Implementar la IA presenta grandes retos de diferentes tipos, el primero puede ser la desconfianza natural de los humanos hacia las máquinas y la imagen mental de que está aquí para robar nuestros trabajos. El pensar que podemos perder el control de nuestras actividades y una inteligencia artificial lo puede hacer mal, es un temor arraigado en nuestras mentes, posiblemente como resultado de la literatura y las películas que se centran en estos temas. Algunas personas sugieren que los sindicatos y los entes regulatorios, deberán definir leyes que garanticen una proporción entre humanos y robots en las organizaciones.

Otro gran reto es la colaboración hombre – máquinas. Si bien la capacidad para identificar rápidamente patrones escondidos es del dominio de la IA, no todos esos patrones son válidos y se requiere del razonamiento y sentido común de las personas para evaluar las conclusiones y tomar las medidas para ajustarlas.

Si no existe claridad sobre lo que se desea alcanzar con las nuevas tecnologías, existe el riesgo de que la empresa se llene de islas tecnológicas que buscan diferentes verdades y se mueven en diferentes direcciones, lo que solamente causará una gran confusión. Tanto al interior de abastecimientos como de toda la empresa, es necesario un claro mapa de implantación de las tecnologías para asegurar su efectividad y la rentabilidad de las inversiones.

Existe otro reto asociado con la IA que es poco comentado, pero que debe ser atendido y es el aspecto ético de estas tecnologías.  En el mismo estudio mencionado anteriormente, 54% de los participantes consideraron que en su empresa la IA se podría utilizar de forma no ética y 52% consideraron que este mal uso podría ser generado por personas dentro de la organización. Solo el 23% de los participantes consideran que su empresa cuenta con políticas escritas con relación al uso ético de la Inteligencia artificial, lo que deja abierta la puerta a riesgos del tipo legal.

Para enfrentar el aspecto ético, hay que poner atención en algunos puntos relevantes:

  • Los clientes y los colaboradores deben saber cuándo están teniendo conversaciones con bots o algún tipo de asistente con inteligencia artificial
  • Los sistemas no deben tener algún tipo de sesgo sobre las minorías
  • Las empresas son las responsables finales que los sistemas creados bajo los modelos de inteligencia artificial
  • La protección de datos personales y de las comunidades debe ser una prioridad
  • Se debe buscar que el uso de la inteligencia artificial genera beneficios a la sociedad.

Las empresas deben desarrollar y documentar políticas sobre el uso de la inteligencia artificial con la participación de los colaboradores para construir un ambiente de confianza y transparencia que permita maximizar el beneficio total de las tecnologías.

Para mayor referencias consultar: “The Challenges and Opportunities of Implementing Artificial Intelligence in Procurement” publicado por scmdojo así como “As artificial intelligence use increases, ethics policies needed” publicado por Rasheeda Childress

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