Un estándar para la colaboración

El estándar ISO 44001 se presenta como una fuente de referencia relevante para construir sistemas sólidos para la gestión de la colaboración entre organizaciones.

El término colaboración no es algo absoluto, se puede llevar a cabo en diferentes niveles y con diferentes objetivos, es tal vez por eso que cada uno puede tener su propia definición y utilizar su propio marco de referencia. Es por esto por lo que resulta interesante analizar el ISO 44001 que es un estándar internacional que promueve la colaboración entre empresas.

El ISO 44001, provee un marco de referencia para asegurar que las relaciones colaborativas son efectivas y optimizadas, siendo una herramienta para apoyar este elemento tan importante en las cadenas de suministro actuales.

El estándar asume que no todas las relaciones son uno a uno y que además incluirán diferentes miembros de una cadena de suministro como cliente o proveedores, pero todas demandan de compartir conocimientos, habilidades y riesgos para lugar beneficios para todos los participantes.

Bajo los modelos ya conocidos de los estándares ISO, se atienden los temas para fijar un sistema de gestión y los procesos para la operación del trabajo colaborativo.

El estándar se compone de 10 cláusulas:

  1. Alcance
  2. Referencias normativas
  3. Términos y definiciones
  4. Contexto de la organización
  5. Liderazgo
  6. Planeación
  7. Soporte
  8. Operaciones
  9. Evaluación del desempeño
  10. Mejoras

En particular, la cláusula 8, que atiende el tema de la operación de la colaboración, refiere un proceso operativo dividido en 8 grandes etapas:

  1. Entendimiento de la operación. Donde se atienden los temas de visión, valor, liderazgo y los objetivos de la colaboración. Es aquí donde se nombra el responsable de la gestión de la relación y se define la estructura operacional de gobierno. Incluye también establecer los procesos de análisis de valor y definir claramente el tipo de relación que se desea construir.
  2. Se definen temas críticos para la colaboración como la estrategia a aplicar, los resultados pretendidos y plan de implantación. Esta etapa se preocupa por definir el valor que puede generar la relación y quienes pueden ser las organizaciones candidatas a colaborar. Desde este momento se consideran las posibles estrategias de salida y se construye el primer plan de gestión de la relación, (RMP)
  3. Evaluación interna. Implica revisar las políticas, habilidades de la gente y madurez de la colaboración. Aquí es donde se detectan oportunidades y amenazas asociadas, se define el perfil de colaboración junto con el tipo de liderazgo requerido.
  4. Selección del aliado. Los factores relevantes son: Capacidades, roles y responsabilidades. Se evalúan a los candidatos para seleccionar a los más adecuados y desarrollar las estrategias de involucramiento y negociación. Es muy importante asegurar la existencia de objetivos compartidos para asegurar la selección de los mejores candidatos.
  5. Trabajando juntos. Sistema y procesos de gestión. Una colaboración requiere de un patrocino ejecutivo de todos los participantes, así como también de un liderazgo operativo y claros acuerdos para la gestión conjunta de la operación, la comunicación y la gestión del riesgo. Hay que poner especial atención en la medición de los entregables generados por la colaboración.
  6. Creación de valor. El centro de la colaboración es crear valor para las partes y esto demanda de contar con procesos de mejora continua que defina claras metas y hagan uso del aprendizaje generado por la experiencia del trabajo en conjunto.
  7. Manteniéndose juntos. Gestión del equipo, monitoreo y mediciones en base a la implantación y monitoreo de los indicadores de valor, pero también del nivel de confianza entre las partes. El reto central sigue siendo la continua creación de valor. Los planes de gestión de la relación y la estrategia de salida deben ser actualizados permanentemente en base a la evolución de la relación.
  8. Estrategia de salida. Trabajando juntos se deben definir los pasos para la desintegración de la relación asegurando no impactar la continuidad de las operaciones. Terminar la relación, no elimina la posibilidad de colaborar en el futuro.

El estándar considera temas relevantes como que las relaciones evolucionan con el paso del tiempo, por lo que se deben adaptar los procesos que gestionan la relación y esto requiere de responsables formales de la gestión por parte de cada participante, además se pone énfasis en que se debe de atender con precisión el tema de la terminación de la relación.

Existen múltiples modelos, normas o estándares en el mercado para construir y generar relaciones, pero el apoyarse en una organización neutral como ISO, facilita el tener una amplia visión de los grandes retos que implica el gestionar de forma profesional una colaboración.

Para mayor referencia consultar “ISO 44001 a guide” publicado por TEAL Consulting Ltd.

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